El concepto de “técnica” y “ciencia” nacen en la cultura griega. A la ciencia se la consideraba como “la teoría” y a la técnica como “la práctica”. El científico se encargaba de fundamentar su sabiduría y su ciencia y dejaba las posibles aplicaciones bajo la responsabilidad de los artesanos. De esta manera separaban lo teórico de lo práctico, lo que llevo a un esplendor de Grecia en su pensamiento pero, paralelamente, a un subdesarrollo tecnológico.
Esto se debe, principalmente, a la idea que tenían de la naturaleza. Según ellos, el mundo que nos envuelve es una cosa divina, y, si eso es así, significa que se debe tratar con el respeto que exige lo que es sagrado, y la aparición de la tecnología se ve como una profanación.
Para el mundo oriental, la naturaleza forma un todo, y ese todo es divino. Por eso, en Asia, por ejemplo, convive una mentalidad muy espiritual y sabia con una técnica rudimentaria. Han tenido que separar la tradición del progreso y algunos pueblos prácticamente no han progresado.
